Un nuevo asesinato en las escaleras del ITE. Ayer, después de comer, la víctima en cuestión salió muy acompañada de la cafetería, sin imaginar que su asesino había estado comiendo a su lado observando cada movimiento. Antes de subir, se despidió de sus compañeros y cometió el error de continuar sola (solita, sola…).
Su asesino, que aún no había matado nunca en un cuerpo a cuerpo, la sorprendió cuando daba el paso para subir el último escalón hacia la primera planta y lo último que vio la víctima fue un revólver a la altura de los ojos. Se rumorea que sus últimas palabras fueron: “¡Jo, me hacía ilusión matar!”.
¿Y a quién no le hace ilusión matar?
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