Ha quedado claro que las escaleras del ITE son tan traicioneras como empinadas. Hay gente que evita subir en ascensor para no sufrir ningún percance, debido a las últimas emboscadas, pero subir andando ha demostrado ser aún más letal. La última víctima salía de la cafetería tomando las medidas adecuadas, escudriñando cada recoveco, vigilando si alguien la seguía… pero fue inútil. Un táper de arroz fue la coartada que le valió al asesisno su escondite en la habitación de los microondas. Sigiloso fue detrás de su víctima, vigilando que no hubiera testigos, y mientras se acercaba por detrás comenzó a entonar en voz baja la composición de Agustín Lara. Al oir la segunda estrofa la víctima se giró para valorar su actuación cual Risto Mejide. Fue un gran error, ya que el asesino le lanzó una granada de mano y huyó en dirección opuesta.
Las escaleras quedaron obviamente cerradas al paso para la investigación de la Policía, que ha encontrado trozos de la bomba de mano incrustados en la pared y los peldaños. Los usuarios del ITE comentaban la situación: “A nosotros nos viene fatal esto, porque ahora tenemos que cruzar todo el pasillo y bajar por la mediateca, y perdemos mucho tiempo en el café…” “Yo comía con la víctima y le comentaba que había comido mucho, que un día de estos iba a reventar… ahora me siento culpable”.
Según las últimas investigaciones parece que esta sangrienta batalla terminará pronto, ya que a este ritmo de bajas esto va a quedar desierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario